THE BOO
- THE BOO

- hace 6 días
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Antes de tener nombre, The Boo fue una sensación.Algo difícil de explicar, pero fácil de reconocer.Una mirada que encuentra otra mirada. Una forma de estar en la moda. Y una amistad capaz de sostenerlo todo.
Vengo de San Sebastián. Ella, de Lille. Dos ciudades, dos historias, un mismo latido. Nos cruzamos en Londres, en ese momento de la vida en el que todo está abierto y nada está cerrado. Cuando el criterio se forma, los afectos se eligen y la identidad empieza a tomar forma.
Allí nos encontramos. Sin planes. Sin promesas. Compartimos días que no sabíamos que se convertirían en memoria. Llegaron los trabajos, las dudas, los aprendizajes. Y también llegaron los amores que hoy son nuestros maridos.

Después fue París. Un piso compartido, tardes largas, conversaciones infinitas. La intuición —silenciosa pero firme— de que aquello no era solo trabajo. La moda siempre estuvo ahí, vivida desde dentro. Aprendimos el oficio desde abajo, con respeto. Trabajamos para firmas de lujo, entendiendo el valor del proceso, del tiempo, del detalle. Europa como escenario. El producto como centro.
Ese camino nos enseñó algo esencial: a distinguir lo que permanece de lo que hace ruido. A reconocer la belleza sin artificio. A confiar en la mirada.
The Boo nace ahí.En esa experiencia compartida.En esa amistad profunda.En nuestra manera de entender el estilo: sin exceso, sin prisa, sin necesidad de demostrar. Piezas elegidas con intención. Estilo sin ruido. Un lujo que se siente antes de explicarse.
La vida nos llevó de nuevo hacia el mar. Dejé París buscando raíces, cercanía, calma. Biarritz apareció como un lugar natural: historia, carácter y un glamour sereno que no necesita imponerse. Empezamos de nuevo, desde cero. París siguió siendo el origen. Biarritz se convirtió en hogar.

Frente al mar, con un equipo pequeño y de confianza —familia, amigas, miradas legales, creativas y estratégicas— surgió una pregunta que llevábamos años guardando: ¿qué ocurre con esas piezas que nunca llegan a ser originales? ¿Qué pasa con lo que se queda a medio camino?
Durante años observamos en silencio. Escuchamos. Respetamos. Entendimos procesos complejos y delicados. Hasta encontrar una forma honesta de hacerlo: seleccionar con cuidado, tratar cada pieza con dignidad y contar su historia sin ruido, sin dañar, sin forzar.
No fue fácil. Hubo resistencia, ajustes, conversaciones largas. Pero también hubo confianza. Y así, poco a poco, nació algo verdadero.
Empezamos con pocas personas. Cercanas. Familia. Mujeres que confiaron antes de entenderlo todo. De ahí nació una comunidad. Una forma compartida de mirar.
Hoy, desde Biarritz, seleccionamos, cuidamos y pensamos. París acompaña desde el origen.

Madrid se abre como un nuevo paso, un lugar donde explorar, interpretar y crear sin perder la esencia. Cada ciudad suma. Cada ritmo encuentra su lugar.
The Boo sigue siendo lo mismo que fue al principio:una sensación.Una elección.Un espacio donde el estilo no grita, acompaña.
Gracias por estar aquí 🖤



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